11 Vuélvete como una piedra

11 Cierra tus sentidos, vuélvete como una piedra.

Segunda técnica de relajación: Cierra las puertas de los sentidos cuando sientas el sigiloso caminar de una hormiga. Entonces.

Cuando estás cerrado al mundo, en realidad estás también cerrado a tu propio cuerpo, porque tu cuerpo no forma parte de ti; forma parte del mun­do.

Estás cerrado, muerto, como una piedra, sin ninguna ventana fue­ra: ¡sin ninguna ventana! ¡No te puedes mover!
Y entonces, cuando no te puedes mover, eres arrojado de vuelta a ti mismo. Entonces puedes mirar des­de tu centro.


Y recuerda: la técnica es tan sólo un medio, no un fin en sí misma. Una vez se reconoce la esencia, el Ser que ya Eres, puedes soltar la técnica y reposar.

10 Vuélvete la caricia

10 Vuélvete la caricia.

Primera técnica de relajación: Mientras estés siendo acariciada, Dulce Princesa, entra en la caricia como vida eterna.

Ganas dinero para algo: es un medio. ¿Por qué amas? ¿Para qué amas? El amor es el fin en sí mismo. La muerte, el amor, la meditación: todos ellos ocu­rren en el presente.

El amor, la meditación y la muerte. Son experiencias similares. Si puedes entrar en una de ellas, puedes entrar en las otras dos.

Shiva empieza con el amor. Dice:
Mientras es­tés siendo acariciada, Dulce Princesa, entra en la caricia como vida eterna.

Shiva no usa la palabra «presente». Él dice: vida eterna.El presente no forma parte del tiempo. El presente forma parte de la eternidad. Lo que ha pasado es tiempo; lo que está por venir es tiempo. Lo que es, no es tiempo, porque nunca pasa: siem­pre está aquí.

Tiempo significa que te mueves en una línea plana, recta. O podemos llamarla ho­rizontal. En el momento en que estás en el presen­te, la dimensión cambia: te mueves verticalmente,

Le preguntaron a Jesús: «¿Qué sucederá en tu reino de Dios?»
Y Jesús contestó «Ya no habrá tiempo.»

El amor es la primera puerta. Por ella puedes salir del tiempo.

Mientras estés siendo amada, Dulce Princesa, entra en el acto de amar como vida eterna.

Vuélvete el acto del amor y entra en la eter­nidad. Cuando estás amando a alguien, ¿estás ahí como amante?

Mientras estés en el amor, no debes estar. Conviértete en el acto de amar. Mientras estés besan­do, no seas el que besa o el que es besado: sé el beso. Entonces el corazón no está latiendo, sino que está latiendo el amor. Tantra significa esto: la transformación del amor en meditación. El amor es la puerta natural más fácil por la que puedes trascender este mundo, esta dimensión horizontal.

Para Shiva, el amor es la gran puerta de entrada. Y para él, el sexo no es algo que deba ser condenado.

El sexo es la semilla, y el amor, su flore­cimiento, y si condenas la semilla, condenas la flor.

El sexo no debe quedar en sexo; ésa es la ense­ñanza del tantra. ¿Cómo transformar el amor? Sé el acto y olvídate del ac­tor. Cuando el amor te ha absorbido, tú has desaparecido; te has convertido en una energía que fluye.

Cuando tu mente es sexual, estás ex­plotando al otro; el otro es sólo un instrumento para usar y tirar. Ambos estáis unidos en una profunda expe­riencia.

Y recuerda: la técnica es tan sólo un medio, no un fin en sí misma. Una vez se reconoce la esencia, el Ser que ya Eres, puedes soltar la técnica y reposar.

9 chupa algo y vuélvete la chupadura

9 a Túmbate como un muerto.
b Mira sin mover una pestaña.
c Chupa algo y vuélvete la chupadura.

Novena técnica: Túmbate como un muerto. Cuando estés furioso, permanece así. O mira fija­mente sin mover una pestaña. O chupa algo y conviertéte en la chupadura.

Túmbate como un muerto. Pruébalo: de pron­to, te has muerto. ¡Deja el cuerpo! No lo muevas, porque estás muerto. Simplemente imagina que estás muerto. No puedes mover el cuerpo, no pue­des mover los ojos, no puedes llorar, no puedes gritar, no puedes hacer nada, estás muerto. Y en­tonces siente qué se siente.

Túmbate como un muerto. O mira fijamente sin mover una pestaña. O chupa algo y conviérte­te en la chupadura.

Por supuesto, cuando te estés muriendo, no será un momento feliz. El miedo se apoderará de ti, puede que llegue la ira a tu mente, o la frustración, la triste­za, la amargura, la angustia..., cualquier cosa. Será distinto para cada individuo.
El sutra dice: Cuando estés furioso, permane­ce así. Si te sientes ansioso, asustado, permanece así. Estás muerto y no pue­des hacer nada. Siéntete muerto y no permi­tas que las emociones muevan tu cuerpo. Deja que estén ahí, pero permanece así: inmóvil, muerto. Haya lo que haya..., ningún movimiento. ¡Perma­nece! Ningún movimiento.

O mira fijamente sin mover una pestaña. O chupa algo y conviértete en la chupadura. Éstas son pequeñas modificaciones. Cualquier cosa ser­virá... Estás muerto: es suficiente.

Si estás enfadado, estate enfadado, y permanece enfadado. No te muevas. Si puedes permanecer así, la ira se irá y tú saldrás de ello completamente diferente. Si estás ansioso, no hagas nada. Permanece ahí, quédate ahí. La an­siedad se irá; tú saldrás de ello completamente di­ferente. Y una vez que hayas mirado la ansiedad sin ser movido por ella, serás el maestro.

Chupa algo: chupa simple­mente el aire, pero olvídate del aire y conviértete en la chupadura. Estás chu­pando algo; eres el chupador, no la chupadura. Es­tás detrás, chupando.

Prueba cual­quier cosa que funcione. Estás corriendo: conviér­tete en el correr, no seas el corredor. Conviértete en el correr y olvídate del corredor. No hay ningún corredor dentro, simplemente el pro­ceso de correr. Eres el proceso, un proceso como un río que corre. No hay nadie dentro. Todo está en silencio por dentro, y sólo hay un proceso.

Conviértete en la frescura, el tacto, la entrada, y la chupadura que hay que darle al proceso.


Y recuerda: la técnica es tan sólo un medio, no un fin en sí misma. Una vez se reconoce la esencia, el Ser que ya Eres, puedes soltar la técnica y reposar.

8 Observa el punto de cambio con devoción

Octava técnica de respiración: Con suprema devoción, céntrate en los dos puntos de enlace de la respiración y conoce al que conoce.

La inspiración tiene un punto de enlace en el que gira; la espira­ción tiene otro punto de enlace en el que gira. Sólo se añade una condición: Con suprema devoción; y toda la técnica se vuelve di­ferente.

Los que son tendentes al corazón, los que pertenecen al mundo de la devoción, para ellos se ha creado una pequeña diferencia:

Con suprema devoción, céntrate en los dos puntos de enlace de la respiración y conoce al que conoce.

Con suprema devoción -con fe, amor, confianza-

El tantra dice que el cuerpo es el templo. No trates a tu cuerpo como un obje­to. Es sagrado, es divino. Y cuando estás inspiran­do, no eres sólo tú quien está haciendo la respira­ción; es lo divino dentro de ti.

Cuando estés comiendo, pruébala. No pienses que estás comiendo. Piensa que es lo divino en ti quien está comiendo, y observa el cambio.



Y recuerda: la técnica es tan sólo un medio, no un fin en sí misma. Una vez se reconoce la esencia, el Ser que ya Eres, puedes soltar la técnica y reposar.

7 Técnica para ser consciente en sueños

7 Una técnica para ser consciente en sueños.

Séptima técnica de respiración: Con la respi­ración intangible en el centro de la frente, cuando llegue al corazón en el momento de dormirte, ten control sobre tus sueños y sobre la muerte misma.

Toma esta técnica en tres partes. Primero, de­bes ser capaz de sentir el prana en la respiración: la parte intangible de ésta, su parte invisible, su parte inmaterial.La manera más fácil para conocer la parte invisible de la respira­ción es estar centrado en el tercer ojo. Pero no im­porta dónde estés centrado; sucede, empiezas a sentir el prana que entra en ti.

El vehículo será el mismo. Ahora, la respiración está trayendo el prana dentro, y dejándolo ahí; entonces el vehículo sale vacío.La inspiración y la espiración son la mis­ma en cuanto vehículos, pero la inspiración está llena de prana y la espiración está vacía. Has inge­rido el prana, y la respiración se ha vaciado.

Este sutra es muy, muy significativo:
Con la respiración intangible en el centro de la frente, cuando llegue al corazón en el momento de dor­mirte, ten control sobre tus sueños y sobre la muerte misma.

Has de practicar esta técnica mien­tras estés durmiéndote; sólo entonces, en ningún otro momento. Te estás durmiendo. Poco a poco, poco a poco, el sueño está apoderándose de ti. En unos momentos, tu consciencia se disolverá; no serás consciente. Antes de que llegue ese mo­mento, sé consciente: consciente de la respiración y su parte invisible, el prana, y siente que llega al corazón.

Sigue sintiendo que el prana entra en el corazón, y deja que llegue el sueño mientras estés sintiéndolo continuamente.

Mira a los niños; sus ojos van hacia arri­ba. Se enfocan en el tercer ojo.

Si puedes ser consciente de los sueños, puedes hacer dos cosas. Una: puedes crear sueños.

Pero si te duermes recordando el corazón lleno de prana, siendo tocado continuamente por el prana con cada respiración, llegarás a dominar tus sueños; Tan sólo advierte, mientras te estés durmiendo, que «quiero soñar este sueño», y ese sueño llegará a ti. Simplemente di, mientras estés durmiéndote: «No quiero soñar ese sueño», y ese sueño no podrá en­trar en tu mente.

Una vez que domines tus sueños, nunca soñarás: es absurdo. Cuando dominas tus sueños, dejas de soñar; ya no es nece­sario. Y cuando dejas de soñar, estás dormido con una cualidad totalmente diferente, y esa cualidad es la misma que la de la muerte

Dormir es una muerte día-a-día. La muerte es un fenómeno vida ­a-vida,

Con esta técnica, primero dominarás tus sue­ños; es decir, dejarás de soñar. O si quieres soñar, serás capaz de soñar, pero los sueños serán volun­tarios. Entonces la cualidad de tu dormir se volverá igual que la de la muerte. Entonces sabrás que la muerte es dormir.


Y recuerda: la técnica es tan sólo un medio, no un fin en sí misma. Una vez se reconoce la esencia, el Ser que ya Eres, puedes soltar la técnica y reposar.

6 Centra la pausa durante tus actividades cotidianas

6 Céntrate en la pausa durante tus actividades cotidianas.

Sexta técnica de respiración: Durante tu acti­vidad mundana, mantén la atención entre dos respiraciones y, con esta práctica, vuelve a nacer en unos pocos días.

Olvídate de las respiraciones: mantente atento al espacio entre ellas.

Pero hay que ha­cerlo continuamente. Esta técnica sexta hay que ponerla en práctica continuamente. Pero hay que practicarlo durante la actividad.

No la practiques aisladamente. ¿Por qué durante la actividad? Porque la actividad distrae la mente, la actividad requiere tu atención una y otra vez. No te distraigas, mantente fijo en la pausa.

Tendrás dos capas de existencia: hacer y ser.

Tenemos dos capas de existencia: el mundo de hacer y el mundo de ser; la circunferencia y el centro. Sigue trabajando en la periferia, en la cir­cunferencia; no lo pares. Pero sigue trabajando con la atención también en el centro. ¿Qué pasa­rá? Tu actividad se convertirá en una actuación, como si estuvieras representando un papel.

En el centro, sabes quién eres; en la periferia si­gues actuando como Rama, Cristo o quien sea. Sabes que no eres Rama; estás actuando. Sabes quién eres. Tu atención está centrada en ti; tu acti­vidad continúa en la circunferencia.

Si olvidas la pausa, entonces no estás representando papel alguno; te has vuelto el papel.

Todo el mundo piensa que está viviendo la vida. No es la vida, sino sólo un papel; Te ha sido otorgado un papel y lo estás representando; te has identificado con él. Para romper esa identificación está esta técnica.

Pero eres sólo un actor.
Volverás a tu casa y dormi­rás en paz.

Si puedes comprende esto, entonces puedes comprender la teoría del sino, bhagya: el destino. Tiene un significado muy profundo. Y el signifi­cado es: si consideras que todo está prefijado para ti, tu vida se vuelve una representación dra­mática. No puedes cambiarlo si te tomas la vida como algo prefijado.

Si todo está prefijado, eso significa que tú sólo tienes que representar tu papel. No se te pide que lo vivas, sólo se te pide que lo repre­sentes.

Lo repetiré: si practicas esta técnica sexta, será como si tu vida entera no te es­tuviera sucediendo a ti, como si le estuviese suce­diendo a otra persona.




5 centra tu atención en el tercer ojo

Con la atención entre las cejas, deja que la mente esté delante del pensamiento. Que la forma se llene con esencia de la respiración hasta la coronilla y que allí se desborde como luz.

entre las cejas hay una glándula que es la parte más misteriosa del cuer­po. Esta glándula, denominada glándula pineal. Tienes que hacer algo para abrir­lo. No está ciego; simplemente está cerrado. Esta técnica es para abrir el tercer ojo.

Con la atención entre las cejas...

Éste es uno de los métodos más sencillos para estar atento. No puedes estar atento a otra parte del cuerpo tan fácilmente. Esta glándula absorbe la atención mejor que ninguna otra cosa. Se dice que, para el tercer ojo, la atención es comida. Tiene hambre; una vez que adviertes que tu atención es magnéticamente absorbida, la atención no es ya algo difícil. Sólo hay que saber cuál es el punto correcto. Así que cierra los ojos, deja que los dos ojos vayan justo al medio, y siente el punto. Cuando estés cerca del punto, de pronto tus ojos se quedarán fijos. Cuando se vuelva difícil mover­los, entonces date cuenta que has dado con el punto correcto.

Con la atención entre las cejas, deja que la mente esté delante del pensamiento...

Si la atención está ahí, por primera vez verás los pensamientos co­rriendo ante ti; te convertirás en el testigo. Una vez que tu atención está enfo­cada en el centro del tercer ojo, te vuelves inmedia­tamente el testigo de los pensamientos.
Normalmente, no eres el testigo, estás identifi­cado con los pensamientos. No tienes ningún es­pacio entre tú y el pensamiento.
Pero concentrado en el tercer ojo, de pronto te vuelves un testigo. A través del tercer ojo te con­viertes en el testigo. A través del tercer ojo puedes ver los pensamientos moviéndose como nubes en el cielo o gente que pasa por la calle.
Estás sentado junto a la ventana mirando el cielo o a la gente de la calle; no estás identificado. Te mantienes distante, como quien observa desde una colina: diferente. Si hay ira, puedes mirarla como a un objeto. Ya no sientes que estás enfa­dado. Sientes que estás rodeado de ira -una nube de ira ha llegado a ti- pero no eres la ira. La ira vendrá una y otra vez, pero tú permanecerás centrado en ti mismo.
Esta técnica quinta es una técnica para encon­trar el testigo.

Cuando la atención está centrada en el centro del tercer ojo, suceden dos cosas. Una es que, de pronto, te vuelves un testigo.
Esto puede suceder de dos maneras. Te vuel­ves un testigo y estarás centrado en el tercer ojo. Intenta ser un testigo.
Independientemente de lo que esté pasando, no te identifi­ques con ello. Sé un testigo, un observador. Entonces, si se vuelve posible ser un testigo, esta­rás centrado en el tercer ojo.
A la inversa también sucede. Si estás centrado en el tercer ojo, te volverás un testigo.
Lo primero: al estar centrado en el tercer ojo, surgirá el testigo. Ahora puedes presenciar tus pensamien­tos. Esto será lo primero. Y lo segundo será que ahora podrás sentir la vibración, sutil, delicada, de la respiración. Ahora podrás sentir la forma de la respiración, la esencia misma de la respiración.

La ciencia dice que sólo estás respirando aire: El tantra dice que el aire es tan sólo un vehículo, no es lo auténtico. Estás res­pirando prana: vitalidad. El aire es sólo el vehícu­lo; el prana es el contenido. Estás respirando pra­na, no sólo aire.

Al estar centrado en el tercer ojo, de pronto puedes observar la esencia misma de la respira­ción; si puedes observar la esencia de la respiración, el prana, estás en el punto desde el que sucede el salto, el gran cambio.

Y cuan­do llegues a sentir la esencia de la respiración, el prana, imagina que tu cabeza está llena de prana; simplemente, imagínalo. No es necesario ningún esfuerzo. Siempre que adviertas que tu imaginación se ha vuelto real, en­tra en ti mismo y observa. En algún punto tu aten­ción debe de haber estado cerca del tercer ojo. Siempre que sucede esta coincidencia, no es una coincidencia. Parece que lo es porque no conoces la ciencia secreta. Si tu atención está en el tercer ojo, la imaginación es suficiente para crear cualquier fenómeno.

Imagina enton­ces que esta esencia está llenando toda tu cabeza, especialmente la coronilla. Y en el momento en que lo imagines, se llenará. Y que allí -en la coronilla-­ se desborde como luz. Y bajo ese desbordamien­to de luz te sentirás renovado, volverás a nacer, completamente nuevo. Eso es lo que significa el renacimiento interno.

Así que dos cosas: primero, cuando estás cen­trado en el tercer ojo, tu imaginación se vuelve potente, poderosa. Antes de realizar estas prácticas, sé puro. Porque donde hay poder hay peligro, y si la mente es impura, siempre que consigas poder tus pensamientos impuros se apo­derarán de ti inmediatamente.
Esta técnica quinta está en la base de todo hip­notismo.

Buda dijo: «Ahora que estás centrado en el ter­cer ojo, sueño y realidad son una sola cosa. Lo que estés soñando será real, y también a la inversa.»

Cuando estés centrado en el tercer ojo, imagi­na que la esencia del prana se desborda desde la coronilla, como si estás sentado bajo un árbol y caen flores, o como si estás bajo el cielo y de pronto una nube comienza a llover, o como si es­tás sentado por la mañana y sale el Sol y comien­zan a llegar sus rayos. Imagínalo, e inmediata­mente hay un desbordamiento: un desbordamiento de luz que cae desde la coronilla. Este desbordamiento te re-crea, te da un nuevo nacimiento. Has vuelto a nacer.